viernes, 13 de julio de 2012

Estoy contenta, no tengo ganas de pensar. Problemas hay (¡y qué aburrido sería si no estuvieran!) pero llegué a la conclusión de que tengo que dejar de intentar remendar y prevenir cada cosa que me pasa y simplemente aprender a transitar. Es cierto que vivir solo cuesta vida, pero qué triste sería tener un reservorio de emociones y vivencias a la espera de algo que probablemente nunca llegue. Prefiero dar un paso adelante conociendo algo nuevo tomando el riesgo de perder, que quedarme con las ganas de saber qué hubiese sido en caso de no hacerlo.