Constantemente me doy cuenta de que es más cierto el hecho de que conocer a una persona completamente es prácticamente imposible. Hacen falta dos minutos para que aparezca una nueva situación que tenga un desenlace completamente inesperado. No sé si son actitudes nuevas o a veces predecibles que uno por comodidad no quiere ver, que solamente tienen que aparecer para que me de cuenta de lo obvio que podía ser.