La verdad es que no sé a qué le tengo miedo. Puede que me sienta demasiado libre, tal vez esté demasiado condicionada. Puede que no esté viviendo lo suficiente, tal vez esté viviendo demasiado. En nada hay un punto medio, todo se me va a los extremos y pierdo la tolerancia para manejarlo. Monstruos, salgan de mi cabeza.