martes, 17 de abril de 2012

Hoy tengo ganas de quejarme.
Odio la gente que usa excesivas veces el signo de admiración, con una ya es suficiente. Me molestan las personas que te empujan en el colectivo como si viajaran solas y ni se dan vuelta a pedir perdón, también aquellas que se sientan en los asientos reservados y miran con sumo descaro a las personas mayores que suben. Detesto la mayoría de los anteojos de sol, me parecen bastante antiestéticos, sacando algunas excepciones. No me gusta cuando una persona me habla y no me mira a la cara, tampoco cuando da muchas vueltas en una explicación y nunca termina una frase, hace que me pierda. Me agota la cantidad de veces por día que me froto los ojos pensando que no tengo maquillaje y me quedan los dedos negros, o el dolor de pies después de sacarme básicamente cualquier calzado. Odio profundamente la mayoría de los estados de Facebook de las personas (es una de las razones por las cuales no tengo Twitter, creo que lo cerraría al segundo día), si fuese por mi tendría a máximo cincuenta personas en una red social. Me jode tener que dar explicaciones cuando no tengo ganas, alguna vez escuché que la verdad no es para todos ni puede ser comprendida en todo momento, hay veces que simplemente no se me da por contar el por qué de mis acciones. Evidentemente, hoy estoy hecha una pequeña histérica.