Ya no me duelen todas las cosas que ayer me podían molestar
son cajones que se cierran para que nadie los vea
son palabras que no pude decir.
Pero ya no me importa
porque nada me toca, y no hay nada vivo dentro de mi.
Floto en el aire desde esta tarde
cuando mi cabeza explotó.
Ahora el piso es de nubes y me asomo cada tanto
a espiarte desde donde estoy.