Hoy me puse a pensar como había sido que deje ir a lo más importante que tenía en la vida, cuándo fue que te dejé partir.
Lo primero que se me vino a la mente fue el principio, el comienzo de todo donde estaba segura de que no podía vivir sin vos, que te necesitaba más allá de todo, sin importar el entorno. Y te odiaba, te odiaba por haberme hecho derramar una cantidad de lágrimas al pedo, por no poder ver como yo creía que sin dudas era lo mejor para vos.
Después de eso, empecé a pensar que tal vez, hubiera otra forma, pero sin duda lo negaba. Empecé a ver que tal vez.. tal vez si pudiera seguir adelante y dejar todo atrás, pero me espantaba la idea.
Todo eso, hasta que de a poco, le fui tomando cada vez más cariño. Así siguió aumentando hasta tenerle total rechazo a mi primer estado completamente patético e innecesario, según lo veía en ese momento. En este nuevo lugar, no valías ni dos centavos y era un alivio ya no tenerte de la misma forma que antes. Y en ese nuevo estado, vos me viniste con una nueva frase, el ignorante es feliz, me dijiste.
Ahora pienso que todos los lugares anteriores son una mierda, que yo soy una pelotuda terrible, y que sin dudas nunca te dejé ir.
Y nada me pone mas felíz que eso, para no volver a cometer el error de dejarte entrar en mi vida nuevamente.