domingo, 12 de julio de 2009

Esa sensación, ese momento de peligro, de purísima adrenalina, porque sinceramente no contiene más que eso, ese comentario que conlleva a una sonrisa y a un movimiento demasiado intrigante y exquisito, algo que debería hacerse con demasiado cuidado, sin tirarse pero aprovechando la situación, interpretando paso a paso sin equivocarse las reglas, teniendo en cuenta el contexto, la materia, los sentimientos, las ganas, el deseo, la pasión. Ese momento en el que se siente que se puede tocar el cielo con las manos, que por fin llegamos a donde queriamos, donde uno se olvida de todo lo que lo rodea para pasar a estar en un mundo alejado, solo, o mejor dicho, demasiado bien acompañado. Ese momento que puede ocurrir mil veces o puede seguir de largo, que puede ser aprovechado como gastado, que puede venir porque si, o puede ser demasiado querido y deseado. Deseado.. miradas van, miradas vienen, comentarios, charlas, roces, y ahí es el momento, ahí uno puede realmente decir, acá es donde quiero estar.