Y llega la mañana, pero así recuerdo lo anterior, son éstas las noches que me vuelan la cabeza. Noches de locura, diversión, movimiento, risas. Noches en las que todo parece encajar, donde no estoy de más, donde nos mostramos como realmente somos, sin miedo a que los demás digan, sabiendo que somos correspondidos. Noches con luces, sonrisas, reojos. Amaría esta edad para siempre, adorando cada segundo que pasa para la madrugada, llenándolas de anécdotas, amoríos, juegos, canciones alocadas y comentarios inolvidables.